Distribuida por VAIVEM, la película “Estamos en el aire” (Estamos no Ar, 2024), del director portugués Diogo Costa Amarante, que tuvo su presentación internacional en el Festival de Rotterdam, se estrenará en noviembre de 2026 en la Argentina y en Uruguay.
En la Ciudad de Buenos Aires, se exhibirá a partir del 19 de noviembre en el Cine Arte Cacodelphia (Av. Roque Sáenz Peña 1150), y en Montevideo, en la Cinemateca Uruguaya (Bartolomé Mitre 1236).
En Cine Arte Cacodelphia, se presentará el jueves 19 de noviembre, a las 21; el viernes 20 de noviembre, a las 19; el sábado 21 de noviembre, a las 21; el domingo 22 de noviembre, a las 21; el martes 24 de noviembre, a las 21 y el miércoles 25 de noviembre, a las 21.
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Sinopsis
Vitor se disfraza de policía para satisfacer el fetiche del joven que conoció en internet con quien se está viendo; Fátima, su madre, está platónicamente enamorada de un vecino al que le lava la ropa y Júlia, su abuela, intenta sobrellevar el duelo por la muerte de su marido. Los personajes de Diogo Costa Amarante desean con intensidad, pero también cargan con una soledad enorme a la que no siempre saben cómo procesar. Combinando la comedia negra con un estilo frío, pero profundamente humano, la realidad y las fantasías se entrelazan en esta ópera prima de estética pop y espíritu nocturno.
Dirección Diogo Costa Amarante Guion Diogo Costa Amarante Fotografía Sabine Lancelin Montaje João Braz Sonido Luis Silveira, Alejandro Castillo Reparto Sandra Faleiro, Carloto Cotta, Valerie Braddel, Cucha Carvalheiro, João Pacola, Romeu Runa, Anabela Moreira, Marco Paiva, Pedro Almendra Producción Diogo Costa Amarante / O Verde do Jardim
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Nota del director
«Después de algunos años fuera, regresé a Oporto para escribir un guion. El departamento que alquilé allí me lo mostró el propio inquilino, un policía llamado Leonel Portela que estaba por mudarse porque había conseguido un traslado a una ciudad más cercana a su mujer y a sus hijos. Mientras me mostraba la casa, me preguntó a qué me dedicaba. Le dije que iba a hacer una película. Sorprendido, me llevó al balcón para mostrarme la vista de la ciudad.
Una mujer, en el balcón de al lado, interrumpió la conversación. Se llamaba Fátima y me pareció melancólica por la partida de su vecino. Unos días más tarde, golpeó mi puerta para ofrecerme ayuda en lo que necesitara y agregó que siempre se había ocupado de lavar la ropa de Leonel.
A partir de ahí, pasé a la ficción: una película que habla de las fantasías que proyectamos sobre los demás; una historia que entrelaza distintas narrativas, con personajes que a veces son protagonistas y otras pasan a ser figuras secundarias o simples extras. Una película que traduce el punto de escucha en el que yo mismo me encontraba, de visita en el departamento que había alquilado, como observador de relaciones imposibles.»
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